
¿Por qué se recurre a la medicación para la ansiedad cuando la terapia psicológica puede ser más eficaz?

A raíz de esta noticia publicada en Redacción Médica sobre la eficacia de las intervenciones psicológicas en Atención Primaria, me gustaría compartir una reflexión sobre el papel de la Psicología en nuestro sistema sanitario.
El artículo recoge los resultados del ensayo PsicAP (Psicología en Atención Primaria), dirigido por Antonio Cano, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).
Los resultados presentados tras la realización del ensayo señalan que la terapia psicológica grupal obtiene mejores resultados que el tratamiento habitual para abordar problemas de ansiedad, depresión y síntomas físicos asociados al malestar emocional. Además, estas intervenciones pueden mejorar la calidad de vida y contribuir a reducir los costes sanitarios. El estudio pone así sobre la mesa una cuestión fundamental: la atención a los problemas emocionales no debería depender principalmente de la prescripción de psicofármacos cuando existen intervenciones psicológicas eficaces.
A partir de estos resultados, cabe plantearse una pregunta: ¿cuántas veces se recurre al tratamiento farmacológico en Atención Primaria porque el sistema no dispone de una estructura que integre al psicólogo sanitario como profesional de primera línea?
La realidad es que, ante la falta de acceso oportuno a la atención psicológica pública, muchas personas terminan costeándose un psicólogo privado para abordar sus problemas emocionales. Lamentablemente, esto convierte el acceso a la psicoterapia en una posibilidad condicionada, en gran medida, por la capacidad económica de cada persona, dejando a quienes no pueden asumir ese gasto con menos alternativas para recibir la atención que necesitan.
Quizá el problema no sea únicamente cómo tratamos la ansiedad, sino cómo organizamos los recursos asistenciales. Del mismo modo que contamos con médicos de familia para atender los problemas de salud más frecuentes, deberíamos facilitar el acceso a psicólogos sanitarios que puedan intervenir tempranamente en las dificultades emocionales y psicológicas. No se trata de eliminar la medicación cuando está indicada, sino de ofrecer alternativas eficaces y reservar los recursos especializados en salud mental para los casos que requieren una atención de mayor complejidad o gravedad.
Integrar la Psicología en Atención Primaria no es un lujo, sino una apuesta por una atención más accesible, preventiva y equitativa, que permita recibir ayuda psicológica en función de las necesidades clínicas y no de la capacidad para pagar una consulta privada.
